En Slow Love además de buscar prendas y accesorios especiales con detalles únicos, también nos gusta buscar lugares así. Por este motivo, hace dos semanas nos fuimos a comer al restaurante La Bientirada, el benjamín del grupo LALALA que no nos dejó indiferentes y del que hoy te contamos todos los detalles:

El restaurante está en la glorieta de Quevedo, lugar perfecto para reunirse con amigos, para escaparse a la hora de comer de la oficina o disfrutar en pareja. Además de estar tan bien situado, el ambiente no puede ser más agradable.

Nada más llegar, nos quedamos boquiabiertos por la preciosa decoración del restaurante y por su increíble luz. Que la cocina esté a la vista de todos (sólo separada por un cristal) sin duda es un puntazo a su favor. La música agradable y el ambiente acogedor que se respira nada más entrar, son factores que favorecen que te sientas como en casa desde el minuto uno.

Allí nos recibió Franklin, el maitre del restaurante, que cuidó de cada detalle con mucho mimo y nos aconsejó qué platos probar ¡Era imposible elegir! 

Para empezar pedimos la ensalada crujiente de ventresca con pimientos del piquillo. Espectacular la ventresca, los pimientos y la base crujiente hecha de una finísima masa de hojaldre. ¡Empezamos bien!

En segundo lugar, pedimos las patatas japo con salsa kimuchi y alga wakame. Un plato que hay que pedir. Las patatas baby acompañadas de la salsa kimuchi, que aporta un ligero toque picante, es una delicia. Si además lo rematan con una fina capa de alga wakame en la parte superior, la mezcla de sabores es sencillamente brutal.

Pedimos el ceviche de gambones con pico de gallo y totopos aconsejados por Franklin. Él es de Cartagena de Indias. Nos aseguró que su exigencia con los ceviches era alta y éste nos lo recomendaba 100%. Había que probarlo… ¡y qué gran acierto! En ocasiones los ceviches tienen un sabor que nos resulta demasiado fuerte por el cilantro, la lima, el apio, el jengibre…pero no era el caso en absoluto. Tenía un sabor fresco, pero nada fuerte. Los gambones un espectáculo y todo ello acompañado por los totopos para suavizar más aún el sabor. Acierto total.

Llegó el turno de las zamburiñas…cuesta describir con palabras cómo estaban las zamburiñas. A la plancha acompañadas sólo de una ligera salsa verde que realzaba aún más su sabor. Una auténtica locura. Obligatorio pedirlas.

No nos podíamos ir sin probar un plato de carne y nos decantamos por el steak tartar. Este plato le gustaría incluso a los que piden la carne muy muy hecha en los restaurantes. La carne se deshacía en la boca. Mezclarla con tuétano y todo ello sobre pan de cristal, es simplemente un placer para los sentidos.

El postre hace que se nos haga la boca agua sólo de pensar en él…no es de extrañar que se refieran a la tarta cremosa de queso de La Bientirada como la mejor tarta de queso de Madrid. Su textura cremosa, la base de galleta, su sabor a queso cremoso ligero…es una locura.

¡Gracias a todo el equipo por hacernos sentir como en casa y permitirnos deleitarnos con vuestras creaciones! Vivas o no en Madrid… ¡es visita obligatoria!