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Estas Navidades come… pero ayuna, limpia, sana y nutre

Todos los años las Navidades traen felicidad, familia, sorpresa, amor y, para muchos, estas fiestas también traen excesos. Ya desde finales de octubre vemos como las estanterías de los supermercados – y nuestras despensas- se llenan de dulces y, desde principios de diciembre, nuestras agendas se llenan de aperitivos, comidas y cenas navideñas.  Es un hecho, las Navidades nos incitan a comer más y a comer peor. La consecuencia de esto es un incremento de peso generalizado de entre 2 y 5 kilos, tal y como afirma el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (1). Sin embargo, solo nos preocupamos por la báscula, sin pensar lo que realmente está ocurriendo en nuestro cuerpo durante esas semanas de excesos continuos. Esa ganancia de peso corporal no es más que un reflejo de un estado inflamatorio del cuerpo y de una alteración de la microbiota. Pero, además, durante esas semanas incrementamos nuestra carga tóxica, envejecemos más rápido y enfermamos, sobre todo si prolongamos las fiestas a un periodo de cuatro o cinco semanas cada año.

 

 

En estas fechas aparecen multitud de artículos y reportajes en los medios explicando las claves para no engordar en Navidad. De hecho, la gran mayoría de personas sabemos qué cosas podemos hacer para controlar la báscula: Minimizar el dulce y dejarlo para los días festivos más relevantes, no abusar del alcohol, las grasas malas o los productos refinados, beber más agua y hacer más ejercicio. Pero la realidad es que seguimos ganando peso en Navidad. Una vez que abrimos la veda, nos cuesta volver a la dieta normal y acabamos las vacaciones hinchados, con más grasa corporal y con mucha culpabilidad. En vez de estar pendiente de la báscula, quizás pueda ser de más ayuda pensar qué prácticas puedes llevar a cabo para que, a pesar de disfrutar de ciertos excesos en los días de fiesta y salidas, puedas seguir encontrándote bien, con energía y con la sensación de tener un cuerpo sano y limpio. Además de incluir todas las recomendaciones que ya conoces sobre minimizar excesos, te aconsejo cuatro palancas fáciles de poner en práctica, que pueden ayudarte a sentirte bien entre los días festivos.

 

 

1. Ayuna. Si ya el ayuno es una práctica maravillosa para la salud en el día a día, después de un exceso lo mejor que puedes hacer para que tu organismo se recupere es no ingerir alimento alguno durante un periodo de un mínimo de 12 horas. Por ejemplo, tras la comilona de Navidad no comer hasta el desayuno del día siguiente. El ayuno da un respiro al sistema digestivo y activa un proceso de limpieza del mismo (2), y favorece la regeneración celular en todo el cuerpo (3). Intercala periodos de ayuno a lo largo de las navidades y te encontrarás mejor. Pero es que, además, te enfrentarás a las comidas con menores niveles de ansiedad, lo cual te llevará a comer menos y de una manera más consciente, ya que el ayuno disminuye el apetito (4) (5).

 

 

2. Limpia. Sí, el intestino va acumulando residuos tóxicos a lo largo de las fiestas y el hígado se va saturando. Esto puede llevar al cuerpo a incrementar su carga tóxica, por lo que es importante darle los ingredientes que necesita para hacer un correcto trabajo de limpieza. Para el intestino, es recomendable ingerir caldo de huesos y mucílagos, como son el zumo de aloe vera, las semillas de chía o lino hidratadas durante un periodo mínimo de dos horas o las algas. Para el resto del organismo, ingiere gran variedad de verduras de todos los colores, sobre todo las verduras de hoja verde ricas en clorofila, las hierbas aromáticas o las crucíferas. También es importante activar las vías de salida de toxinas que son la orina, las heces, el sudor y la respiración. Para ello bebe mucha agua, muévete, suda en reposo (sauna, baño) y sal a la naturaleza a respirar aire puro siempre que puedas.

 

 

3. Sana. Una ingesta elevada de azúcares, alcohol y otros procesados nos roba nutrientes del cuerpo y, además, nos oxida, envejece y debilita nuestro sistema inmune. Dado que vamos a ingerir este tipo de “alimentos”, es importante contrarrestar los efectos adversos con una dieta alta en alimentos antiinflamatorios, incluyendo grasas ricas en omega-3, como las nueces el aceite de oliva o las semillas de cáñamo, todas las futas y verduras, sobre todo las setas, el jengibre o los arándanos y las especias antiinflamatorias, como la canela, la cúrcuma, el té verde y el romero. Entre excesos, incrementa tu ración vegetal, prepara infusiones variadas y come grasas buenas.

 

 

4. Nutre. Los excesos también alteran el equilibrio bacteriano a nivel intestinal, que es la base para nuestra salud y del funcionamiento óptimo de los sistemas digestivo, inmune y hormonal (6) (7). Refuerza la microbiota durante las navidades, suplementándote con un probiótico de calidad e ingiere alimentos fermentados como yogur o kéfir casero, verduras encurtidas sin pasteurizar, kombucha o aguas fermentadas.  Al mismo tiempo, ofrécele a tu microbiota el mejor microclima para crecer y contrarrestar los excesos, incrementando la ingesta de fibras fermentables (cebolla, espárragos, legumbres o aguacate, por ejemplo) y de todo tipo de especias.

 

 

La Navidad es tiempo de celebración y, en nuestra cultura, hay una fuerte tradición gastronómica. Celebra y disfruta, pero sé consciente de lo que comes y como lo comes y pon en práctica herramientas que puedan ayudarte a sentirte bien cada día. Así, estarás haciéndote el mejor regalo de Navidad, potenciar tu salud y cuidarte.

@organicallym

 

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